Diálogo de la industria y la planificación urbana
La ciudad como centro demográfico, de organización, de decisión y de actividad económica, donde se plantea la existencia del dialogo entre las leyes de ordenamiento territorial como herramienta en la gestión sobre los emplazamientos industriales con alto nivel de impacto sobre el desarrollo urbano.
La ciudad es importante y su planificación se ha convertido en prioridad para el desarrollo de las naciones, llevándose a cabo su gestión sobre leyes de ocupación y uso de suelo. En este sentido como asegura Rubén Darío: “el estudio de lo urbano es un tema que atrae la atención, no sólo por la complejidad e influencia que ejerce en la vida social y económica, sino porque la ciudad se ha convertido en el hábitat preferido por el hombre, pese a los problemas manifiestos en ésta y que tocan lo social, lo económico, lo ambiental, lo cultural, entre otros. La ciudad es centro demográfico, de organización, de decisión, de actividad económica, todo lo cual se manifiesta en el ejercicio de diferentes funciones”.
Como tal esta, posee ventajas que en conjunto
aportan y la convierten en entornos favorable para la existencia y aparición de
la industria y sus actividades. Sin embargo, el entramado difuso de la ciudad y
su manejo va tras las exigencias de la población que la habita y el desarrollo
acelerado de la industria, constituyéndola en epicentro de problemas, de orden
urbanístico, social y medioambiental, que afectan negativamente en el conjunto
de la sociedad. Surge una necesidad de no solo prever el futuro, para heredar a
nuestras generaciones una ciudad bien planificada, donde se
busque la solución de problemas existentes e inmediatos.
El 10 de octubre del 2018, la Cámara de
Diputados aprobó en primera lectura el proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento
Territorial, Uso de Suelo y Asentamiento Humano que regulara la división
político administrativa de la nación para el Gobierno y la administración del Estado.
“La importancia de esta ley es que por
primera vez vamos a tener elementos jurídicos que va a determinar cuáles son
los tipos de actuaciones que se deben dar en el territorio. La actuación se va
a hacer en función de una visión del territorio y no de forma melaganaria”, sostuvo
Rancier.[2]
Esta ley nos puede conducir por dos vertientes; a una ley
de disgregación en el uso de suelo, ley, que prevee la regulación
de uso de suelo industrial sujeta al tamaño y a la pontencia de las instalaciones
industriales, olvidando los almacenes de materiales peligrosos pequeños y sin
maquinaria que permanecen en nuestra ciudad con escasa regulación. Esta misma vertiente que provoca los
masivos desplazamientos diarios, directamente proporcional con los horarios laborales, donde el uso del vehículo propio es indispensable y de carente promoción del
transporte público.
En otra dimensión nos puede dirigir a una integral regeneración urbana donde los planes de gestión
y planificación de uso de suelo deben estar orientados a la economía diversa donde prime la combinación de uso de suelo residencial, comercial, industrial no contaminante, riesgoso o molesto, que valora el espacio publico y su desplazamiento colectivo e integral.


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